Organizaciones socioambientales marcharon al Obelisco por la crisis de incendios en la Patagonia

ACTUALIDAD31/01/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental
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Foto: Pedro Palacios Ig: @pedropalacios.ar

En medio de una crisis ambiental que ya consume cientos de miles de hectáreas en la Patagonia argentina, organizaciones socioambientales, sociales y políticas realizaron este sábado una marcha masiva al Obelisco para exigir respuestas concretas del Estado frente a los incendios forestales que afectan gravemente al sur del país.

Una protesta con múltiples reclamos

La convocatoria reunió a movimientos ambientalistas, políticos y sociales que reclamaron que el Gobierno nacional priorice recursos y acciones frente a los incendios. Entre los lemas de la jornada estuvieron exigencias para que el Estado financie de manera urgente las tareas de combate del fuego, fortalezca la coordinación interjurisdiccional y despliegue un plan integral de prevención ambiental.

Los manifestantes también criticaron el acuerdo económico del Gobierno con el Fondo Monetario Internacional (FMI), al que responsabilizan por condicionamientos que han limitado la inversión en políticas públicas ambientales y de manejo del fuego. Alegaron que las prioridades del Estado, orientadas hacia el cumplimiento de compromisos internacionales, han dejado en segundo plano la crisis climática y sus consecuencias directas.

La polémica de los $100 mil millones

En respuesta a las críticas por la gestión de la crisis, el presidente Javier Milei dictó un decreto que declara la emergencia ígnea en varias provincias de la Patagonia afectadas por los incendios, y anunció la transferencia de más de $100.000 millones destinados al sistema de bomberos y al combate del fuego.

Sin embargo, ese anuncio desató un escándalo político y social al conocerse que esos recursos no representan un fondo extraordinario creado para enfrentar la crisis actual, sino que corresponden en gran parte a fondos que estaban comprometidos y adeudados desde 2025 y que no habían sido transferidos oportunamente. Es decir, parte de ese dinero anunciado como respuesta inmediata forma parte de obligaciones presupuestarias previas que debían haberse girado a las asociaciones de bomberos y otros organismos vinculados al manejo del fuego mucho antes.

La ausencia presidencial y la polémica de Mar del Plata

Lo ocurrido en el Obelisco se mezcla con una fuerte polémica por la actitud del presidente, quien fue visto participando en un espectáculo en Mar del Plata durante la misma semana en que los incendios seguían activos en el sur argentino.

En ese espectáculo, el mandatario subió al escenario y cantó junto a su expareja, la actriz Fátima Flórez, interpretando canciones populares ante un público multitudinario. La aparición fue promovida como parte de una actividad política y cultural, pero generó un fuerte repudio público por la coincidencia de fechas con la crisis ambiental en la Patagonia, que ya había consumido decenas de miles de hectáreas de bosques nativos y mantenía activos varios focos de incendio.

Mientras brigadistas, bomberos y comunidades sufrían las consecuencias del fuego, el presidente optó por participar de un evento festivo en una ciudad turística, en lugar de visitar las zonas afectadas o coordinar personalmente con las autoridades locales la respuesta estatal a la emergencia.

Las llamas siguen, y las exigencias también

La convocatoria en el Obelisco fue apenas una de varias manifestaciones que se repitieron en distintas ciudades del país, todas con un mismo propósito: exigir que la crisis de incendios se aborde con recursos suficientes, planificación de largo plazo, participación ciudadana y políticas públicas ambientales consistentes.

En paralelo, gobernadores de las provincias patagónicas han insistido en la necesidad de que el Congreso debata y apruebe una declaración de emergencia ígnea con financiamiento extraordinario, para poder coordinar recursos y logística de forma más eficaz. Las críticas apuntan tanto a la insuficiencia de la respuesta estatal como a la priorización de otras agendas por parte del Gobierno nacional en medio de una emergencia ambiental de gran escala.

La Patagonia continúa ardiendo, y en Buenos Aires y otras ciudades, las protestas reclaman que la crisis no quede relegada y que el Estado actúe con urgencia, coherencia y prioridad ante un desastre que cruza lo ambiental, lo social y lo político.

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