Catamarca: vecinos denuncian graves impactos ambientales tras el cierre de un feedlot en Ancasti

ACTUALIDAD10/03/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental
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El conflicto ambiental que atraviesa la comunidad de El Totoral, en el departamento Ancasti, continúa abierto a pesar de que el establecimiento de ganadería intensiva conocido como feedlot Tauil dejó de funcionar. Aunque el empresario responsable del emprendimiento se retiró del lugar y suspendió la producción, los efectos ambientales acumulados durante años de actividad siguen generando preocupación entre los habitantes de la zona.

La situación se encuentra actualmente bajo análisis judicial. Vecinos del paraje impulsaron un amparo ambiental que sigue en trámite y que ya cuenta con una medida cautelar dictada a favor de la comunidad. La resolución judicial ordenó medidas de control sobre el predio y abrió un proceso destinado a evaluar los impactos provocados por el emprendimiento ganadero.

Un modelo de producción que terminó en conflicto

Durante años, el establecimiento desarrolló un sistema de ganadería superintensiva basado en la concentración de grandes cantidades de animales en corrales de engorde. Este tipo de producción genera enormes volúmenes de residuos orgánicos y requiere importantes cantidades de agua para su funcionamiento.

Según denuncian los vecinos, los sistemas previstos para manejar esos desechos no funcionaron correctamente. Como consecuencia, se habrían producido escurrimientos y acumulaciones de estiércol que afectaron el entorno natural y los cursos de agua cercanos.

La preocupación central de la comunidad es el impacto que estas prácticas tuvieron sobre el arroyo El Totoral y sobre las fuentes hídricas que abastecen a las familias rurales del área.

Una crisis hídrica que golpea a la comunidad

El Totoral se ubica en una región donde el acceso al agua es limitado y depende en gran medida de vertientes naturales, arroyos y perforaciones. En ese contexto, los vecinos sostienen que el funcionamiento del feedlot agravó una situación que ya era delicada.

Las denuncias señalan que el uso intensivo de agua por parte del establecimiento, sumado a las alteraciones provocadas en el entorno, terminó afectando el abastecimiento de varias viviendas. Algunas vertientes que históricamente alimentaban el sistema hídrico local habrían reducido su caudal o incluso se secaron.

Para las familias del lugar, la falta de agua se convirtió en uno de los principales problemas derivados de la actividad del emprendimiento ganadero.

El empresario se retiró, pero el daño permanece

Con el avance de las denuncias y del proceso judicial, el responsable del feedlot decidió suspender la producción y retirarse del predio. Sin embargo, el cierre de la actividad no resolvió los impactos ambientales acumulados durante años.

En el lugar aún permanecen grandes acumulaciones de residuos ganaderos y estructuras abandonadas que evidencian la magnitud de la explotación que funcionó allí. Las imágenes del predio muestran un paisaje degradado que contrasta con el entorno rural donde viven las familias del paraje.

Vecinos que recorrieron recientemente el sitio describen corrales deteriorados, suelos saturados de desechos y señales de un ecosistema que todavía no logra recuperarse.

Una pericia ambiental para determinar la magnitud del daño

En el marco del expediente judicial se prevé que en los próximos meses se realice una pericia ambiental destinada a evaluar el impacto real del emprendimiento. Este estudio técnico será clave para determinar qué tipo de daño se produjo, cuál es su alcance y qué posibilidades existen de restaurar el ambiente afectado.

Los resultados también podrían establecer las medidas necesarias para remediar la zona y definir las responsabilidades correspondientes.

Para los habitantes de El Totoral, el proceso judicial representa una oportunidad para que se investigue a fondo lo ocurrido y se avance en la recuperación del territorio.

Mientras tanto, el caso se convirtió en un ejemplo de los riesgos que puede implicar el desarrollo de actividades productivas intensivas en regiones donde el agua es un recurso escaso y donde la fragilidad ambiental exige controles mucho más estrictos.

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