Cosecha de algas en San Julián: un proyecto pionero que busca generar empleo cuidando el mar de Santa Cruz

19/03/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental
Cosechando algas, Foto Ailin Peirone
Cosechando algas, Foto Ailin Peirone

En la bahía de Puerto San Julián, en la provincia de Santa Cruz, se desarrolla una iniciativa inédita en Argentina: la primera granja marina de algas del país. El proyecto, impulsado por la Fundación Por el Mar, logró recientemente un hito clave con la primera cosecha de macroalgas cultivadas en el mar.

Se trata de un avance significativo en el desarrollo de nuevas actividades productivas vinculadas a la acuicultura, con el objetivo de generar empleo local a partir de un uso sustentable de los recursos naturales.

Un cultivo pionero en Argentina

La experiencia se centra en el cultivo de Macrocystis pyrifera, conocida como huiro gigante o cachiyuyo, una macroalga que forma extensos bosques submarinos y cumple un rol clave en los ecosistemas marinos.

El proceso comenzó en laboratorio, con el desarrollo de algas microscópicas a partir de esporas recolectadas en el mar. Luego, esas algas fueron trasladadas a la bahía de San Julián para su crecimiento en condiciones naturales.

Tras algunos meses, las algas alcanzaron el tamaño esperado, lo que permitió realizar la primera cosecha, marcando un antes y un después para este tipo de producción en el país.

Del mar al campo: bioestimulantes naturales

La primera producción estará destinada a la elaboración experimental de bioestimulantes agrícolas. Se trata de productos naturales que mejoran la calidad del suelo estimulando sus procesos biológicos y físicos, sin incorporar químicos artificiales.

Para obtenerlos, las algas se cortan en pequeñas porciones y atraviesan un proceso de fermentación que permite extraer compuestos beneficiosos para el suelo.

A diferencia de los fertilizantes tradicionales, estos bioestimulantes apuntan a potenciar las capacidades naturales del ecosistema, lo que los convierte en una alternativa más sustentable.

Un recurso con alto potencial

A nivel global, las macroalgas como la Macrocystis pyrifera tienen múltiples usos: fertilizantes naturales, cosméticos, productos farmacéuticos, suplementos alimenticios e incluso pellets para alimentación animal.

En regiones como la Patagonia, este último uso podría ser clave, especialmente durante el invierno, cuando escasea el alimento para el ganado.

Por el momento, el proyecto en San Julián está enfocado en los bioestimulantes, una de las aplicaciones más accesibles para su desarrollo inicial.

Producción y ambiente

Más allá del aspecto productivo, la iniciativa tiene un fuerte componente ambiental. Los bosques de macroalgas son ecosistemas esenciales del mar patagónico: generan oxígeno, capturan carbono y sirven de refugio para una gran diversidad de especies.

El desarrollo de este tipo de cultivos abre la posibilidad de producir sin degradar el entorno, integrando la conservación con nuevas oportunidades económicas.

En un contexto donde se buscan alternativas sustentables, la experiencia de San Julián muestra que es posible generar valor a partir del mar sin comprometer su equilibrio.

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