Mendoza: una feroz granizada azotó San Rafael y dejó piedras del tamaño de una mano

ACTUALIDAD01/04/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental
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San Rafael vivió una de esas tormentas que quedan grabadas en la memoria colectiva. No por la lluvia, ni por el viento, sino por el tamaño del granizo: piedras de hielo que superaron lo habitual y generaron daños en cuestión de minutos.

El fenómeno se desató durante la tarde del 31 de marzo de 2026 y avanzó rápidamente sobre distintos distritos del sur mendocino. Lo que comenzó como una tormenta anunciada terminó convirtiéndose en un episodio extremo, con impacto directo en viviendas, vehículos, cultivos y el tendido eléctrico.

Granizo fuera de escala

El dato que más impacta no es la cantidad de agua caída, sino el tamaño de las piedras. Vecinos reportaron granizo del tamaño de un huevo y, en algunos sectores, incluso comparable con una mano.

Para dimensionarlo: el granizo común suele medir entre 5 y 50 milímetros. En este caso, las piedras superaron ampliamente ese rango, entrando en una categoría de eventos severos poco frecuentes.

No se trató de una lluvia con granizo, sino de una verdadera descarga de proyectiles de hielo.

Daños en minutos

Las zonas más afectadas incluyeron Las Paredes, Cuadro Benegas, Rama Caída y Villa 25 de Mayo. Allí, la combinación de granizo grande y ráfagas de viento provocó caída de árboles, cortes de luz y complicaciones en caminos rurales.

El impacto fue inmediato: parabrisas estallados, techos dañados y pérdidas en fincas productivas, especialmente en viñedos y cultivos sensibles.

El patrón detrás del fenómeno

Este tipo de granizo se forma dentro de tormentas muy intensas, donde corrientes de aire ascendente mantienen las piedras suspendidas el tiempo suficiente para que sigan creciendo en capas de hielo. Cuanto más tiempo permanecen en la nube, más grandes se vuelven.

Cuando finalmente caen, lo hacen con fuerza suficiente para generar daños materiales significativos.

Y hay un dato clave: la región cuyana, especialmente Mendoza, es una de las zonas más propensas del país a este tipo de eventos durante el verano.

Entre el clima y la producción

El granizo no es solo un fenómeno meteorológico: es un problema económico estructural en regiones productivas. Cada tormenta de este tipo impacta directamente en la vitivinicultura, uno de los motores de la economía local.

Por eso, episodios como el de San Rafael reabren una discusión recurrente: prevención, sistemas antigranizo y adaptación frente a eventos cada vez más intensos.

Una alerta que se repite

Aunque el evento fue anticipado por alertas meteorológicas, la magnitud volvió a sorprender. Y eso marca un cambio: no solo se trata de tormentas más frecuentes, sino más violentas en términos puntuales.

El tamaño del granizo ya no es un detalle anecdótico. Es el indicador más claro de que algo está cambiando en la dinámica de estos fenómenos.

En San Rafael, esta vez, el cielo no solo descargó agua. Descargó hielo del tamaño de una advertencia.

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