En apenas 7 minutos, una tormenta colapsó Mar del Plata y dejó barrios bajo el agua

BUENOS AIRES01/04/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental
Inundación en Av. Edison
Mauro V. Rizzi

Mar del Plata volvió a quedar en el centro de la escena por un fenómeno que ya no sorprende por su rareza, sino por su frecuencia. En cuestión de minutos, una tormenta intensa transformó calles en ríos, dejó autos varados y barrios enteros bajo agua. No fue un temporal largo ni especialmente violento en apariencia: fue rápido, concentrado y suficiente para colapsar todo.

El episodio ocurrió el 31 de marzo y tuvo una particularidad que encendió alarmas: la ciudad se inundó prácticamente en siete minutos. Ese breve lapso alcanzó para que el sistema de desagües quedara completamente superado.

Cuando la intensidad le gana al tiempo

Aunque no hay un número único confirmado de milímetros exactos caídos en esos siete minutos, distintas estimaciones coinciden en que se trató de una lluvia extremadamente intensa, con picos que podrían ubicarse en rangos equivalentes a más de 40 o 50 milímetros por hora. En términos simples: demasiada agua cayendo en muy poco tiempo.

Ese tipo de precipitaciones no necesita durar horas para generar problemas. Cuando el volumen cae de golpe, el agua no drena, se acumula y avanza.

Barrios bajo agua y escenas virales

Las zonas del sur marplatense fueron de las más afectadas. En lugares como el puerto, Punta Mogotes o el entorno del Faro, el agua subió con rapidez, ingresó a viviendas y dejó vehículos parcialmente sumergidos.

Las imágenes recorrieron redes sociales: personas moviéndose en kayak por la calle, autos flotando, vecinos tratando de destapar bocas de tormenta en medio de la lluvia. Escenas que parecen excepcionales, pero empiezan a repetirse.

Un problema estructural

Más allá del fenómeno meteorológico, lo ocurrido deja en evidencia una limitación concreta: la infraestructura urbana no está preparada para este tipo de eventos.

Los sistemas pluviales funcionan con ciertos umbrales. Cuando esos límites se superan —como en este caso— el colapso es inmediato. Y ahí aparece un problema de fondo: las ciudades crecieron, pero muchas veces sin adaptar sus sistemas de drenaje a nuevas condiciones climáticas.

Cambio climático: lo que antes era raro, ahora es frecuente

Las lluvias intensas y cortas son cada vez más comunes. No se trata solo de percepción: hay un patrón. El aumento de la temperatura global favorece la acumulación de humedad en la atmósfera, y eso se traduce en precipitaciones más concentradas.

Lo que pasó en Mar del Plata responde a esa lógica: tormentas breves, pero con una potencia suficiente para generar impactos inmediatos.

Entre la reacción y la prevención

El evento no dejó consecuencias trágicas, pero sí daños materiales, complicaciones en el tránsito y un fuerte llamado de atención. Porque si siete minutos alcanzan para inundar una ciudad, el problema ya no es solo climático: es también de planificación.

La discusión de fondo es inevitable. ¿Está preparada Mar del Plata —y por extensión, otras ciudades argentinas— para enfrentar este tipo de eventos? ¿Se están haciendo las obras necesarias o se sigue reaccionando después de cada tormenta?

Lo que quedó claro es que ya no hace falta un gran temporal para generar caos. A veces, alcanza con unos pocos minutos. Y eso cambia todo.

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