
“Una canción para mi tierra”: el documental que expone el impacto de los agroquímicos en escuelas rurales
03/05/2026
La Política Ambiental
Un documental argentino vuelve a poner en el centro del debate una problemática estructural: la exposición de comunidades educativas rurales a fumigaciones con agroquímicos. Se trata de “Una canción para mi tierra”, una producción que combina relato audiovisual, denuncia ambiental y registro territorial para visibilizar una realidad que, pese a las reiteradas advertencias, continúa vigente.
La película aborda la situación de escuelas rurales ubicadas en zonas de producción agrícola intensiva, donde las fumigaciones —muchas veces realizadas a escasa distancia— generan preocupación por sus efectos en la salud de niños, docentes y familias. A partir de testimonios directos y material de campo, el documental reconstruye escenas cotidianas atravesadas por la presencia de pesticidas en el entorno escolar.
Un problema persistente
El eje central del trabajo radica en evidenciar cómo el modelo agroproductivo basado en el uso intensivo de agroquímicos impacta sobre poblaciones particularmente vulnerables. En este caso, niñas y niños que asisten a establecimientos educativos rodeados de cultivos fumigados.
Diversos estudios científicos han advertido sobre los riesgos asociados a la exposición crónica a estos productos, que pueden derivar en afecciones respiratorias, dermatológicas e incluso patologías de mayor gravedad. En ese marco, el documental no solo muestra, sino que interpela: ¿qué nivel de protección real existe para quienes viven y estudian en estos territorios?
Cine como herramienta de denuncia
Lejos de limitarse a una narrativa descriptiva, la obra se posiciona como un instrumento de denuncia social. La construcción audiovisual combina entrevistas, imágenes de fumigaciones y registros del día a día en las escuelas, logrando un efecto de proximidad que refuerza el impacto del mensaje.
El título del documental no es casual: la “canción” funciona como metáfora de una identidad territorial que resiste. En ese sentido, la producción también rescata las voces de las comunidades afectadas, que reclaman regulaciones más estrictas y el cumplimiento efectivo de normativas ambientales.
Reconocimiento y circulación
El documental ha sido reconocido en distintos espacios culturales, lo que amplifica su alcance y lo posiciona como una pieza relevante dentro del cine socioambiental argentino. Su circulación en festivales y ámbitos educativos contribuye a instalar el tema en la agenda pública, en un contexto donde el debate sobre los límites del uso de agroquímicos sigue abierto.
Entre la evidencia y la omisión estatal
Uno de los aspectos más críticos que deja entrever la obra es la tensión entre la evidencia disponible y la respuesta institucional. Si bien existen regulaciones sobre distancias de fumigación y protección de zonas sensibles, su cumplimiento resulta dispar y, en muchos casos, insuficiente.
El documental, en este punto, expone una falla estructural: la dificultad del Estado para garantizar condiciones ambientales seguras en territorios atravesados por intereses productivos.
Una película que incomoda, interpela y documenta.
Más allá de su valor artístico, “Una canción para mi tierra” funciona como un registro necesario sobre una problemática que sigue sin resolverse: la convivencia forzada entre el sistema educativo rural y un modelo agrícola que avanza sin establecer límites claros.


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