
Santa Fe: un estudio científico alerta por el aumento de abortos espontáneos e hipotiroidismo en pueblos fumigados
17/09/2026
La Política Ambiental
Una investigación realizada sobre 6.497 mujeres de nueve localidades rurales de Santa Fe encontró un fuerte aumento de los abortos espontáneos durante el primer trimestre del embarazo y de los casos de hipotiroidismo entre 2008 y 2018. El trabajo fue elaborado por investigadores del Instituto de Salud Socioambiental (InSSA) de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) junto con especialistas de otras universidades e instituciones científicas del país.
Los resultados fueron recuperados y difundidos públicamente por medios especializados en conflictos socioambientales como Biodiversidad en América Latina y GRAIN, y también por Agencia Tierra Viva, que abordó el impacto del agronegocio sobre la salud de las poblaciones rurales en un trabajo del periodista Darío Aranda, reconocido por su cobertura de los conflictos territoriales, ambientales y vinculados al modelo agroindustrial en Argentina. Estos aportes periodísticos permiten acercar a la sociedad una investigación científica cuyos resultados vuelven a poner en el centro de la discusión sanitaria los efectos de las fumigaciones con plaguicidas en las poblaciones que viven rodeadas de campos destinados a la producción agroindustrial.
Casi 6.500 mujeres y una década de datos
El estudio, titulado “Abortos espontáneos e hipotiroidismo en poblaciones rurales argentinas rodeadas de cultivos pulverizados con plaguicidas”, fue publicado en julio de 2026 en la Revista de Salud Pública de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).
La investigación analizó información correspondiente al período 2008-2018 y tomó como base los datos obtenidos mediante los llamados Campamentos Sanitarios, una experiencia desarrollada por la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR en localidades rurales.
La muestra incluyó a 6.497 mujeres de entre 18 y 70 años. Dentro de ese universo se registraron 2.870 embarazos. De ellos, 2.501 terminaron en nacimientos y 369 en pérdidas gestacionales. De estas últimas, 285 ocurrieron durante el primer trimestre.
El dato que más preocupa a los investigadores aparece cuando se observa la evolución durante la década: la proporción estimada de pérdidas durante el primer trimestre pasó del 4,1% al 12,8% entre las mujeres de hasta 30 años, mientras que entre las mujeres de 31 años o más pasó del 11,1% al 19,8%.
En conjunto, el aumento promedio de los abortos espontáneos durante el primer trimestre fue de aproximadamente 2,4 veces entre 2008 y 2018.
El otro indicador que creció: hipotiroidismo
El estudio también analizó la presencia de hipotiroidismo, una alteración que afecta el funcionamiento de la glándula tiroides.
De las 6.497 mujeres relevadas, 776 informaron estar tomando medicación para el hipotiroidismo, lo que representa una prevalencia del 11,9%.
Pero nuevamente aparece un dato significativo cuando se analiza la evolución temporal: la incidencia del hipotiroidismo aumentó 2,5 veces entre 2008 y 2018.
La investigación encontró además una asociación estadísticamente significativa entre el hipotiroidismo y las pérdidas gestacionales durante el primer trimestre. Después de ajustar los resultados por edad, las mujeres con hipotiroidismo presentaron un 40% más de riesgo de aborto espontáneo que aquellas que no tenían esa condición.
Esto no significa que todos los abortos hayan sido provocados por el hipotiroidismo ni que el estudio pueda atribuir cada caso individual a los plaguicidas. Lo que los investigadores observaron fue la coincidencia de varias tendencias epidemiológicas dentro de poblaciones expuestas a un modelo agrícola intensivo en productos químicos.
Nueve localidades rodeadas por cultivos
La investigación incluyó a Acebal, Arteaga, Chabás, Luis Palacios, San Genaro, Sastre, Timbúes, Villa Eloísa y San Jorge.
Se trata de localidades de la región agroindustrial santafesina donde la producción agrícola ocupa una parte considerable del territorio. Según el trabajo, en algunas de estas comunidades hasta el 80% de la superficie está destinada a cultivos pulverizados con plaguicidas.
La selección de estas localidades no fue casual. Los datos surgieron de los Campamentos Sanitarios realizados por estudiantes y docentes de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR, que durante años recorrieron localidades rurales y realizaron relevamientos sanitarios de sus poblaciones.
El objetivo era construir un perfil epidemiológico que permitiera conocer qué estaba ocurriendo con la salud de las personas que viven en territorios atravesados por el modelo agroindustrial.
Una investigación que nació en la universidad pública
Detrás de los números hay un equipo interdisciplinario de investigadores.
El trabajo fue firmado por Damián Verzeñassi, Facundo Fernández, Daniela Madanes, María Agustina Etchegoyen, Guillermo E. Hough y Alejandro Vallini.
Verzeñassi, Fernández y Vallini están vinculados a la Universidad Nacional de Rosario y al Instituto de Salud Socioambiental de su Facultad de Ciencias Médicas. Fernández también integra la Comisión de Salud Socioambiental del Colegio de Médicos de la 2ª Circunscripción de Santa Fe.
Daniela Madanes está vinculada a la Maestría en Salud Socioambiental del Centro de Estudios Interdisciplinarios de la UNR; María Agustina Etchegoyen pertenece a la Escuela Superior de Medicina de la Universidad Nacional de Mar del Plata; mientras que Guillermo E. Hough integra la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires.
Además, Damián Verzeñassi tiene vinculación académica con la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Chaco Austral, y Alejandro Vallini con la Clínica Ambiental Sede Argentina y la Plataforma de Estudios Ambientales y Sostenibilidad del Centro de Estudios Interdisciplinares de la UNR.
No es un dato menor: la investigación reúne especialistas provenientes de distintas instituciones académicas y organismos científicos, y se apoya en información recopilada durante años en territorio.
Los Campamentos Sanitarios: cuando la universidad salió a los pueblos
Los datos utilizados por los investigadores fueron obtenidos a partir de una experiencia particular de la Universidad Nacional de Rosario.
Los Campamentos Sanitarios formaban parte de la Práctica Final de la carrera de Medicina. Estudiantes y docentes se trasladaban durante aproximadamente una semana a distintas localidades y realizaban encuestas sanitarias casa por casa, con el objetivo de conocer el estado de salud de las comunidades.
Entre 2008 y 2019 se realizaron 40 campamentos sanitarios.
La experiencia permitió construir una enorme cantidad de información sobre las enfermedades y condiciones sanitarias de poblaciones rurales expuestas a distintas problemáticas ambientales.
Según explicó Damián Verzeñassi, los resultados actuales fueron construidos a partir de ese trabajo territorial y de los datos obtenidos durante aquellos relevamientos.
Sin embargo, Agencia Tierra Viva señaló que esta experiencia fue posteriormente eliminada por las autoridades de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR, una decisión que generó cuestionamientos por parte de quienes habían participado del proyecto.
¿Qué relación encuentran con los plaguicidas?
El estudio no se limita a observar que aumentaron los abortos espontáneos y el hipotiroidismo. Los investigadores analizan esos resultados dentro del contexto ambiental de las localidades estudiadas y de la evidencia científica existente sobre la exposición a plaguicidas.
Las nueve localidades fueron seleccionadas precisamente por su intensa actividad agrícola y por estar rodeadas de campos donde se utilizan estos productos.
La investigación también toma en consideración antecedentes científicos sobre los efectos de determinados plaguicidas sobre el sistema endocrino y la salud reproductiva.
Entre los antecedentes citados aparece un informe de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) de 2019, que evaluó 128 ingredientes activos de plaguicidas y encontró evidencia de efectos sobre el desarrollo de hipotiroidismo para 71 de ellos.
Para los autores, la coincidencia entre el aumento de las pérdidas gestacionales, el incremento del hipotiroidismo y la exposición ambiental existente en estas comunidades respalda la hipótesis de que la expansión del modelo agroindustrial intensivo en plaguicidas puede estar relacionada con el deterioro de indicadores de salud reproductiva.
Un problema que también tiene que ver con la falta de datos
Uno de los puntos que plantea el trabajo es la dificultad para conocer la dimensión real del problema a nivel nacional.
Los investigadores señalan que Argentina no dispone de un sistema epidemiológico integral que permita registrar de manera adecuada la exposición de las poblaciones a plaguicidas y sus posibles consecuencias sanitarias.
En ese contexto, los estudios realizados directamente en los territorios adquieren una importancia particular.
Para Facundo Fernández, uno de los autores del trabajo, los plaguicidas deben ser considerados un problema de salud pública debido a que la exposición puede afectar distintos órganos y sistemas del organismo.
El investigador sostuvo que los resultados muestran un aumento de las pérdidas gestacionales durante la década estudiada y cuestionó que el Estado y el sector privado no asuman suficientemente el problema ni desarrollen políticas preventivas.
El principio precautorio vuelve al centro de la discusión
A partir de sus resultados, los investigadores plantean la necesidad de aplicar el principio precautorio, establecido en la legislación ambiental argentina.
Entre las medidas que proponen se encuentra aumentar significativamente la distancia entre las fumigaciones terrestres y las viviendas y prohibir las pulverizaciones aéreas.
También plantean la necesidad de avanzar hacia modelos productivos que reduzcan la dependencia de insumos químicos y promuevan alternativas agroecológicas.
El debate, entonces, ya no pasa solamente por cuánto produce el campo o cuánto exporta la Argentina. La pregunta que vuelve a aparecer es qué ocurre con las personas que viven en medio de esos territorios productivos y qué costo sanitario puede tener un modelo basado en la utilización intensiva de sustancias químicas.
Una advertencia que llega desde los propios territorios
Durante años, habitantes de los llamados “pueblos fumigados” denunciaron problemas de salud y reclamaron mayores controles sobre las aplicaciones de agroquímicos.
Ahora, una investigación epidemiológica construida a partir de más de una década de relevamientos realizados por una universidad pública aporta nuevos datos sobre dos indicadores particularmente sensibles: la salud reproductiva y el funcionamiento de la tiroides.
Los propios investigadores son cuidadosos al interpretar los resultados: el estudio no permite atribuir individualmente cada aborto o cada caso de hipotiroidismo a una sustancia determinada. Pero sí identifica un aumento sostenido de ambos fenómenos en las poblaciones analizadas y una asociación entre hipotiroidismo y pérdidas gestacionales.
Para quienes viven en estas localidades, la discusión vuelve a ser concreta: qué sustancias se utilizan, cuánto se fumiga, a qué distancia de las viviendas y escuelas se realizan las aplicaciones y qué controles existen sobre la exposición de la población.
Porque detrás de cada estadística hay personas que viven, trabajan, se embarazan y crían a sus hijos en territorios donde la producción agrícola forma parte de la vida cotidiana.


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