
Heladas tardías golpean a varias provincias argentinas: viñedos, frutales y miles de hectáreas bajo amenaza
La Política Ambiental
Septiembre llegó con temperaturas que, en varias regiones argentinas, todavía parecen propias del invierno.
Durante las últimas semanas se registraron heladas tardías en diferentes zonas productivas, justamente cuando numerosas plantas ya abandonaron el reposo invernal y comenzaron a desarrollar brotes, flores o frutos.
Ese momento del ciclo agrícola es clave. Una planta durante el invierno puede soportar temperaturas que serían destructivas cuando ya comenzó a crecer. Por eso, el problema de las heladas tardías no está solamente en cuántos grados marca el termómetro, sino en cuándo ocurre el frío y en qué etapa se encuentra cada cultivo.
El Servicio Meteorológico Nacional emitió durante septiembre alertas por frío extremo que alcanzaron sectores de Buenos Aires, La Pampa, Córdoba, Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, Tucumán, Salta y Jujuy, además de Neuquén y otras provincias.
Pero el mapa de temperaturas no es igual al mapa de daños. En algunas provincias ya existen denuncias y relevamientos productivos, mientras que en otras solamente se registraron condiciones meteorológicas capaces de generar riesgo.
San Juan: la vid y el olivo entre los cultivos más comprometidos
Uno de los escenarios más graves aparece en San Juan.
Al 17 de septiembre, la provincia ya acumulaba más de 800 denuncias y tenía entre 13.000 y 14.000 hectáreas bajo evaluación. Cerca del 80% de los reclamos y de la superficie comprometida se concentra en Sarmiento, 25 de Mayo, Caucete, San Martín y Angaco.
La vid es uno de los cultivos que concentra los mayores daños. En algunos sectores se estiman pérdidas de entre 50% y 90% sobre cultivos brotados, aunque el porcentaje definitivo todavía depende de los peritajes.
La producción de uva de mesa, uva primicia y pasas aparece especialmente comprometida. Además, las últimas heladas comenzaron a generar preocupación por daños en las yemas de vid y olivo, incluso en plantas que todavía no habían iniciado completamente la brotación.
La Provincia ya analiza la posibilidad de declarar la emergencia agropecuaria y comenzó a evaluar mecanismos de asistencia para los productores afectados.
Catamarca: los viñedos son los más afectados
En Catamarca, el impacto se concentra especialmente en Tinogasta y Fiambalá, dos zonas donde la vitivinicultura ocupa un lugar central.
Las llamadas heladas negras afectaron plantas que ya habían comenzado a brotar. Las primeras estimaciones indican daños de entre 80% y 90% en algunas variedades tempranas de vid.
La producción amenazada incluye uva para vino, uva de mesa y pasas, mientras que también fueron afectados otros cultivos regionales.
Entre ellos aparecen nogales, frutales de carozo e higueras.
El profesor Luis Prenol, docente de Fruticultura de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Catamarca, explicó que el daño depende de la variedad, el estado fenológico y el sistema de poda. Por eso, recomendó esperar la evolución de las plantas antes de determinar las pérdidas definitivas.
En Tinogasta y Fiambalá incluso se conformó un comité integrado por municipios, Agronomías de Zona, la Universidad Nacional de Catamarca, INTA y el Centro de Desarrollo Vitivinícola para relevar los daños y definir medidas de acompañamiento.
Salta: Cafayate sufrió una fuerte pérdida de brotes de vid
En Cafayate, la helada del 14 de septiembre golpeó directamente a una de las principales actividades económicas de los Valles Calchaquíes.
Durante la madrugada, las temperaturas descendieron hasta aproximadamente -6 °C y encontraron a los viñedos en plena brotación.
El cultivo más comprometido es, nuevamente, la vid. Productores de la zona describieron daños generalizados sobre los brotes y en algunos establecimientos estiman que la pérdida podría alcanzar hasta el 70% de la producción.
En la finca de la productora Carolina Martín, todo lo que ya había brotado quedó afectado. Ahora habrá que esperar el comportamiento de las yemas secundarias y el rebrote para conocer cuánto de la cosecha puede recuperarse.
Entre las variedades representativas de la región se encuentran Torrontés y Malbec, por lo que el impacto podría trasladarse directamente a la producción vitivinícola de la próxima temporada.
La helada además golpeó a un sector que ya atravesaba problemas de rentabilidad, acumulación de vino y caída del consumo interno.
Mendoza: la vid, los frutales y el olivo bajo evaluación
En Mendoza, la helada registrada el 9 de septiembre alcanzó los distintos oasis productivos y el Gobierno provincial habilitó la recepción de denuncias por daños.
Los principales cultivos expuestos son vid, olivo y frutales.
Entre estos últimos se encuentran almendro, cerezo, ciruelo, damasco, duraznero, manzano, membrillo, nogal y peral, cultivos que pueden encontrarse en diferentes etapas de desarrollo según la zona.
La preocupación central está puesta en las plantas que ya habían iniciado brotación, floración o cuaje. En estos casos, una helada puede destruir flores y frutos recién formados y comprometer la cosecha.
En la vid, el daño puede repercutir posteriormente sobre la producción de uva destinada a la elaboración de vino, aunque todavía no corresponde afirmar cuánto se perderá: Mendoza recién comenzó el proceso de recepción de denuncias y la evaluación técnica requiere observar la evolución de las plantas.
Por eso, el impacto sobre la próxima producción vitivinícola mendocina está bajo evaluación, no puede darse todavía como una pérdida consolidada.
Jujuy: frutillas, hortalizas y frutales afectados
En Jujuy, las heladas golpearon especialmente a producciones de los Valles Templados y la Quebrada.
En Perico, Monterrico y El Carmen, uno de los cultivos afectados es la frutilla. Las bajas temperaturas alcanzaron momentos de floración y cuaje, provocando pérdidas parciales y retrasos en la maduración.
En Maimará, en la Quebrada, también se reportaron daños sobre lechuga, acelga, espinaca y maíz, además de frutales como durazno y membrillo.
En este caso, el impacto sobre los pequeños productores resulta especialmente sensible porque muchos trabajan con superficies reducidas y cuentan con menos herramientas para implementar sistemas de protección contra las heladas.
Por ahora no existe una evaluación provincial consolidada de las pérdidas.
La Rioja: la vid y los frutales quedaron expuestos en plena floración
En La Rioja, el episodio más relevante se registró en Famatina, donde las temperaturas descendieron por debajo de cero cuando distintos cultivos ya se encontraban en floración.
Entre las producciones expuestas aparecen vid, nogal, durazno, membrillo, manzano y peral.
La vid y los frutales son especialmente vulnerables durante esta etapa porque una helada puede destruir flores, brotes y frutos recién formados.
Sin embargo, todavía no existe una evaluación provincial que permita establecer cuántas hectáreas fueron efectivamente perdidas.
Por eso, el caso riojano debe ser presentado como una zona afectada y bajo evaluación, y no como una provincia donde ya exista una pérdida masiva cuantificada.
Río Negro y Neuquén: los frutales del Alto Valle, en una etapa crítica
En Río Negro y Neuquén, el principal riesgo está concentrado en la enorme producción frutícola de los valles bajo riego.
La Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas y el INTA Alto Valle emitieron durante septiembre varios pronósticos específicos por heladas tardías. En uno de los períodos más críticos se anticiparon temperaturas mínimas de hasta -6 y -7 °C.
Los cultivos más sensibles son los frutales de carozo y pepita, entre ellos duraznero, ciruelo, nectarina, cerezo y peral.
El riesgo es especialmente elevado porque muchas plantas se encuentran en floración o en etapas tempranas de formación del fruto.
En este caso, las alertas no significan que toda la producción haya sufrido pérdidas: existen chacras que cuentan con sistemas de defensa activa, como riego por aspersión o calefacción, que pueden reducir considerablemente el daño.
Buenos Aires: los durazneros también sufrieron el frío
Las heladas tardías tampoco quedaron limitadas a las zonas cordilleranas.
En el norte de Buenos Aires, especialmente en San Pedro, el INTA registró temperaturas de hasta -2,5 °C durante la madrugada del 7 de septiembre.
El cultivo que ya presenta daños identificados es el duraznero.
Los técnicos de la Estación Experimental Agropecuaria San Pedro encontraron frutos recién cuajados afectados en lotes que no habían implementado sistemas de protección. En cambio, los sectores protegidos presentaron daños considerablemente menores.
El caso muestra nuevamente que la misma temperatura puede generar consecuencias muy diferentes dependiendo del estado del cultivo y de las herramientas de defensa disponibles.
Córdoba: temperaturas bajo cero, pero sin grandes pérdidas confirmadas
Córdoba también sufrió temperaturas muy bajas, con registros inferiores a -6 °C en distintos puntos del oeste y sur provincial durante agosto.
Además, el pronóstico climático para septiembre-octubre-noviembre contempla una mayor probabilidad de temperaturas inferiores a las normales.
Las heladas pueden afectar especialmente a cultivos de invierno en lotes bajos o en etapas sensibles de desarrollo, además de producciones frutícolas y hortícolas.
Sin embargo, hasta ahora no aparece una evaluación que permita hablar de pérdidas agrícolas generalizadas provocadas por las heladas de septiembre.
Por eso, Córdoba debe incorporarse al mapa del frío intenso y del riesgo productivo, pero no al grupo de provincias donde actualmente existen los mayores daños comprobados.
La Pampa: frío y vigilancia sobre los cultivos
En La Pampa también se registraron temperaturas bajas durante el avance de las masas de aire frío.
La provincia forma parte de las zonas alcanzadas por las alertas meteorológicas de septiembre, pero hasta el momento no existe una evaluación que permita atribuir a estas heladas pérdidas agrícolas generalizadas.
Los cultivos invernales requieren seguimiento especialmente en los sectores donde las temperaturas descienden más y en las etapas sensibles del ciclo.
Por ahora, el escenario pampeano corresponde principalmente a vigilancia y riesgo, y no a una emergencia productiva por heladas tardías.
Tucumán: frío y riesgo para cultivos, pero sin una cifra consolidada
En Tucumán, el ingreso de aire frío también generó temperaturas bajas y posibilidades de heladas en diferentes sectores.
Entre las producciones potencialmente sensibles se encuentran cítricos, hortalizas, frutales y caña de azúcar.
La caña, en particular, puede sufrir consecuencias cuando las heladas son intensas y prolongadas, aunque no existe actualmente una evaluación que permita atribuir a los episodios de septiembre una pérdida generalizada de la zafra tucumana.
Por ahora, Tucumán debe ser presentado como una provincia bajo vigilancia por las bajas temperaturas, pero sin una cifra consolidada de daños agrícolas por estas heladas tardías.
Santiago del Estero: sin evidencia suficiente para hablar de pérdidas por heladas
En Santiago del Estero, la situación es diferente.
Aunque se registraron períodos de temperaturas bajas en el marco del ingreso de aire frío, no encontramos hasta el momento información suficiente que permita confirmar daños productivos importantes provocados específicamente por las heladas tardías de septiembre.
Por eso, no corresponde colocar a Santiago del Estero en el mismo nivel que San Juan, Catamarca, Salta o Mendoza.
La provincia puede formar parte del mapa meteorológico del episodio frío, pero por ahora no del mapa de pérdidas agrícolas comprobadas.
¿El Niño tiene algo que ver con estas heladas?
La pregunta aparece inevitablemente porque Argentina atraviesa actualmente una fase de El Niño.
El Servicio Meteorológico Nacional confirmó en septiembre que las condiciones del ENOS corresponden a una fase cálida o El Niño y que existe una probabilidad del 100% de que la fase continúe durante el trimestre septiembre-octubre-noviembre de 2026, con una intensidad prevista entre fuerte y muy fuerte.
Pero eso no significa que El Niño sea la causa directa de las heladas tardías que están afectando a los cultivos argentinos.
Las heladas concretas dependen de procesos meteorológicos mucho más inmediatos: el ingreso de masas de aire frío, la circulación atmosférica, la nubosidad, el viento, la humedad y las condiciones de la superficie durante la noche.
El Niño es un fenómeno climático de gran escala que puede modificar determinados patrones atmosféricos y aumentar o reducir probabilidades regionales, pero no permite explicar automáticamente cada episodio de frío.
Por eso, la relación correcta es que las heladas ocurren durante un año en el que Argentina se encuentra bajo condiciones de El Niño, pero no existe base para afirmar que El Niño por sí solo esté provocando estas heladas tardías.
El verdadero problema: el frío llegó cuando los cultivos ya despertaron
La característica común que une a buena parte de los casos es el momento del año.
No se trata simplemente de temperaturas bajas. El problema es que el invierno todavía aparece en septiembre, cuando numerosas plantas ya comenzaron a desarrollarse.
Una vid dormida puede soportar temperaturas que resultarían devastadoras sobre un brote recién nacido. Lo mismo ocurre con un nogal, un duraznero, un ciruelo, un peral o una frutilla durante floración.
Por eso, las consecuencias son tan diferentes entre regiones.
En San Juan, la vid y el olivo aparecen entre los principales cultivos comprometidos y ya existen más de 800 denuncias.
En Catamarca, los viñedos concentran los daños más severos y algunas variedades tempranas presentan estimaciones preliminares de hasta 80–90%.
En Cafayate, la vid sufrió temperaturas cercanas a -6 °C y algunos productores estiman pérdidas de hasta 70%.
En Mendoza, la vid, los olivos y una extensa variedad de frutales están siendo evaluados.
En Jujuy, las heladas golpearon frutillas, hortalizas y frutales, mientras que en La Rioja quedaron expuestas vides, nogales y frutales.
En el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, el riesgo se concentra sobre perales, durazneros, ciruelos, nectarinas y cerezos.
Y en Buenos Aires, los durazneros de San Pedro ya muestran daños concretos.
Una primavera que todavía puede traer nuevas heladas
El problema todavía no terminó.
Septiembre y parte de octubre son meses particularmente delicados para numerosas producciones argentinas porque las plantas avanzan rápidamente hacia etapas de mayor vulnerabilidad.
Una nueva irrupción de aire frío no necesariamente producirá daños en todas las regiones, pero allí donde coincida con brotación, floración o cuaje, el impacto puede ser considerable.
Por ahora, el mapa muestra una diferencia clara entre provincias con pérdidas ya denunciadas y cuantificadas, como San Juan, Catamarca o algunos establecimientos de Cafayate, y otras donde solamente existe riesgo o daño localizado.
La dimensión definitiva de las pérdidas todavía deberá determinarse durante las próximas semanas, cuando los productores y organismos técnicos puedan evaluar el rebrote y establecer qué parte de la producción logró sobrevivir.
La primavera llegó al calendario, pero para buena parte del campo argentino el invierno todavía no terminó de irse.


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