
Perú: los incendios forestales ya dejaron cinco muertos y arrasaron más de 16.000 hectáreas en Cusco
La Política Ambiental
La región de Cusco, en Perú, atraviesa una nueva emergencia por incendios forestales. Al menos seis focos permanecen activos en distintos puntos del territorio y, en lo que va de 2026, ya se registraron más de 280 incendios forestales en las 13 provincias de la región.
El fuego dejó hasta el momento cinco personas fallecidas y provocó daños sobre más de 16.000 hectáreas de pastos naturales, cultivos, especies nativas y árboles silvestres. También se reportaron animales muertos, viviendas y estructuras afectadas en algunas de las zonas alcanzadas por las llamas.
La emergencia se concentra actualmente en sectores de Urubamba, Canchis, Espinar, Chumbivilcas y Paruro, además de áreas del Valle Sur de la ciudad del Cusco. Bomberos, brigadistas municipales, integrantes de la Policía y del Ejército, pobladores y voluntarios trabajan para controlar los focos que continúan avanzando.
El fuego avanza a gran velocidad
Uno de los principales problemas que enfrentan los equipos de emergencia es el comportamiento de las llamas. Las autoridades regionales advirtieron que algunos incendios están avanzando a una velocidad de entre 15 y 20 kilómetros por hora, impulsados principalmente por las corrientes de viento.
La situación puede agravarse durante octubre debido al incremento previsto de las temperaturas y los vientos en la sierra sur del Perú. La combinación de vegetación seca, baja humedad y fuertes ráfagas genera condiciones especialmente favorables para que pequeños focos se transformen rápidamente en incendios de grandes dimensiones.
El Instituto Geofísico del Perú también identificó durante septiembre una elevada cantidad de días secos en zonas andinas y niveles de humedad entre 5% y 10% por debajo de lo habitual. Cusco, junto con Puno, Ayacucho, Junín y Áncash, aparece entre las regiones con condiciones de moderado a alto peligro de incendios forestales.
Cinco personas murieron intentando combatir el fuego
La emergencia también dejó un saldo trágico entre las personas que intentaron controlar los incendios.
Tres de las víctimas eran adultos mayores y murieron en distintos episodios registrados en Yanatile, en la provincia de Calca; Colquepata, en Paucartambo; y Yanahuara, en Urubamba.
Las otras dos víctimas eran hermanos de 11 y 18 años, quienes fallecieron en el distrito de Pomacanchi, provincia de Acomayo.
El incendio registrado en Yanahuara, en el Valle Sagrado de los Incas, también dejó dos personas heridas con quemaduras de segundo grado. El fuego permaneció activo durante varias horas y las condiciones meteorológicas dificultaron las tareas de control.
El número de víctimas resulta especialmente preocupante porque en los dos años anteriores también se habían registrado cuatro muertes por incendios forestales en Cusco, aunque en esos casos todas las víctimas eran adultos mayores.
Más de 280 incendios en lo que va del año
Los incendios forestales no son un fenómeno aislado en la región. Desde comienzos de 2026 se contabilizaron más de 280 focos en las 13 provincias de Cusco.
La cifra se encuentra todavía por debajo de algunos de los registros de años anteriores, cuando la región llegó a superar los 350 e incluso los 500 incendios durante un mismo año. Sin embargo, la preocupación está puesta en la evolución de las próximas semanas y en la superficie que ya fue afectada por el fuego.
En 2024, los incendios llegaron a destruir unas 60.000 hectáreas en Cusco. Las autoridades temen que, si continúan las condiciones de altas temperaturas y fuertes vientos, la superficie afectada durante este año pueda seguir creciendo considerablemente.
Las quemas también están detrás del problema
El clima no es el único factor que explica la propagación de los incendios.
Las autoridades señalaron que buena parte de los focos se relacionan con el uso del fuego para actividades agrícolas y ganaderas, la limpieza de terrenos y la quema de vegetación. También se mencionaron prácticas tradicionales, como determinadas ofrendas realizadas a la Pachamama, que pueden terminar provocando incendios cuando las condiciones ambientales favorecen la propagación de las llamas.
El Instituto Geofísico del Perú también identifica la quema agrícola y ganadera como uno de los principales factores de riesgo para la aparición de incendios forestales, que posteriormente pueden expandirse debido a la sequedad de la vegetación y las condiciones meteorológicas.
Por eso, el problema combina actividad humana y condiciones ambientales cada vez más favorables para la propagación del fuego.
Una temporada de incendios que se extiende
Las autoridades de Cusco también advierten que la temporada de incendios está cambiando.
Tradicionalmente, los principales episodios se concentraban durante agosto y septiembre, pero actualmente se registran incendios durante un período mucho más extenso, desde marzo hasta noviembre. Las autoridades regionales vinculan esta modificación con el cambio climático y el aumento de las temperaturas.
El Instituto Geofísico del Perú, por su parte, mantiene un seguimiento específico de las condiciones de vegetación y humedad durante el período de mayor riesgo, entre julio y diciembre. Sus registros recientes muestran que varias zonas altoandinas presentan condiciones de sequedad que aumentan la posibilidad de que las quemas se salgan de control.
Una región bajo presión
Cusco cuenta actualmente con 15 compañías de bomberos, que permanecen en alerta frente al avance de los incendios. Sin embargo, las propias autoridades reconocen que se necesitan más recursos y personal especializado para responder a una emergencia que puede extenderse rápidamente por terrenos montañosos y de difícil acceso.
En algunas zonas, además, la ausencia de compañías de bomberos cercanas obliga a que sean los propios vecinos y brigadistas municipales quienes intenten contener las llamas. En Ccapacmarca, en la provincia de Chumbivilcas, por ejemplo, el incendio afectó alrededor de 300 hectáreas de pajonales y pastos naturales, además de animales domésticos.
El desafío es todavía mayor en una región con una geografía compleja, fuertes pendientes y sectores donde resulta difícil trasladar agua y equipos hasta los focos.
Mientras los equipos de emergencia continúan trabajando, el fuego ya dejó cinco muertos y más de 16.000 hectáreas afectadas.
La combinación de vegetación seca, temperaturas elevadas, baja humedad y vientos fuertes puede convertir una quema en un incendio fuera de control en cuestión de minutos. Y en Cusco, donde los incendios ya se extienden durante buena parte del año, la emergencia vuelve a mostrar que el problema no pasa solamente por apagar las llamas: también exige reducir las quemas, prevenir nuevos focos y adaptar las estrategias de protección de los ecosistemas frente a condiciones climáticas cada vez más adversas.


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