

Propiedades en ruinas, una capa de cenizas y un cielo naranja. Este es el paisaje de la comunidad Klamath River, después del incendio McKinney que ha quemado más de 50.000 acres del bosque Nacional Klamath, en el estado de California, en menos de 48 horas.
Es el mayor incendio forestal en California en lo que va del año, y este domingo los equipos no solo lucharon por controlar las llamas, sino que también se prepararon para afrontar tormentas eléctricas, y las condiciones de calor y viento que pueden avivar el fuego.
"Los lechos de combustible están muy secos y pueden entrar en erupción por esos rayos", dijo la portavoz del Servicio Forestal de Estados Unidos, Adrienne Freeman. "Estas células de trueno vienen con vientos erráticos racheados que pueden hacer volar el fuego en todas las direcciones".
Las llamas aumentaron su tamaño hasta alcanzar más de 207 km cuadrados , tan sólo dos días después de haber surgido en una zona muy despoblada del condado de Siskiyou, según un informe del domingo sobre el incidente.
Ante la amenaza, algunos residentes optaron por quedarse, mientras que otros obedecieron las órdenes de marcharse.
Según la Oficina del Sheriff del Condado de Siskiyou, el incendio McKinney "permanece contenido al 0%", y su causa sigue siendo investigada.


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