Buenos Aires: la Justicia ratificó la suspensión del proyecto portuario en Ramallo

BUENOS AIRES02/03/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental

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En el sur de la provincia de Buenos Aires, un tramo del río Paraná volvió a ocupar la atención pública. La Cámara Penal de San Nicolás confirmó la medida cautelar que mantiene paralizadas las obras para construir un puerto en Costa Pobre, en el partido de Ramallo. La decisión judicial ratifica una postura clara: cuando hay riesgo de daño ambiental irreversible, las intervenciones se detienen hasta que se acrediten condiciones técnicas y legales que las habiliten.

El proyecto en cuestión, promovido por desarrolladores privados con el aval del gobierno municipal local, había avanzado sobre el terreno sin contar con todos los informes técnicos y autorizaciones ambientales previstos en la normativa vigente. La intervención de maquinaria, movimientos de suelo y modificaciones en el acceso a la costa generaron denuncias que derivaron en una causa penal por presunto daño al ambiente.

Una medida que frena obras y pone el foco en la prevención

La confirmación de la cautelar implica que las tareas de desmontes, movimientos de tierra y cualquier uso de maquinaria pesada permanecen suspendidas mientras avanza la investigación. Para los jueces, la posibilidad de impactos graves sobre el ecosistema ribereño —antes de contar con estudios que garanticen su protección— obliga a aplicar criterios de prevención y precaución.

La resolución de la Cámara sostiene que el derecho a un ambiente sano, reconocido por la Constitución Nacional, constituye un interés público que debe ser especialmente salvaguardado. Esa protección no puede quedar supeditada al ejercicio del derecho de propiedad o a decisiones administrativas que no cumplan con los requisitos técnicos y legales necesarios.

Voces en conflicto: vecinos, empresa y gobierno

La causa no solo tiene repercusiones judiciales, sino también sociales. Vecinos de Costa Pobre y organizaciones ambientales vienen reclamando desde hace meses por el impacto de las intervenciones en la zona ribereña del Paraná. Para ellos, la obra portuaria no solo representa un cambio profundo en la fisonomía del paisaje, sino una amenaza concreta sobre funciones ecológicas esenciales, como la regulación hídrica y la conservación de biodiversidad local.

Por su parte, los impulsores del proyecto sostienen que las obras están dentro del ejercicio legítimo del derecho de propiedad y que los trabajos realizados forman parte del desarrollo previsto. Alegan, además, que no existirían fundamentos técnicos que prueben un daño ambiental concreto. Esa postura fue desestimada por la Cámara al rechazar la apelación y ratificar la prohibición de avanzar sin autorizaciones ambientales válidas.

Un fallo con alcance más allá de Ramallo

El caso de Costa Pobre pone en tensión cuestiones que atraviesan a buena parte del país: cómo se articulan las decisiones de desarrollo productivo con la protección de bienes comunes como el agua, la tierra y los espacios naturales; hasta qué punto las normas ambientales se cumplen de forma efectiva; y qué lugar ocupan las comunidades en la vigilancia y control de proyectos que alteran sus territorios.

Desde la mirada ambiental, la confirmación del freno a las obras es vista como una señal de alerta para que no se repitan escenarios donde la expansión de infraestructura o actividades productivas avance sin estudios adecuados ni participación ciudadana. Para quienes defienden la obra, en cambio, se abre un debate sobre el equilibrio entre generación de empleo, inversión privada y salvaguarda del ambiente.

Mirada hacia adelante

La causa en Costa Pobre sigue su curso en el ámbito judicial, con posibles responsabilidades de carácter penal, administrativo y ambiental en análisis. Mientras tanto, la obra portuaria permanece formalmente paralizada. Independientemente de su futuro, la decisión reciente de la Cámara Penal subraya un principio que suele quedar en segundo plano: ante la duda y el riesgo de daño grave al ambiente, la prioridad es proteger los bienes colectivos antes de permitir la concreción de proyectos.

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