
Santa Fe: aparecieron miles de peces muertos en el arroyo Aguilar y todavía investigan las causas
La Política Ambiental
Miles de peces muertos aparecieron en las orillas del arroyo Aguilar, en la zona de Puerto Reconquista, departamento General Obligado, en Santa Fe. El episodio generó preocupación por el impacto sobre la fauna acuática del humedal Jaaukanigás y abrió una investigación para determinar qué provocó la mortandad.
Aunque una de las explicaciones apunta a un fenómeno natural relacionado con la creciente del río Paraná, especialistas plantearon que también debe analizarse la posibilidad de una contaminación puntual. Por el momento, ninguna de las hipótesis fue confirmada y las autoridades esperan los resultados de los análisis de las muestras de agua.
La creciente del Paraná y la falta de oxígeno
Una de las explicaciones que se analiza es la hipoxia, un fenómeno que ocurre cuando disminuye la cantidad de oxígeno disuelto en el agua hasta niveles que los peces no pueden tolerar.
El proceso puede producirse durante las inundaciones. Cuando el agua cubre zonas bajas, lagunas y bañados, también sumerge vegetación y materia orgánica acumulada. A medida que esos restos se descomponen, las bacterias consumen oxígeno y pueden provocar una caída importante de su concentración en el agua.
Si el fenómeno se combina con temperaturas elevadas, turbidez y escasa circulación, las condiciones pueden volverse críticas para la vida acuática.
Esta explicación fue desarrollada por especialistas que señalaron que la creciente del Paraná puede favorecer estos procesos. Sin embargo, para determinar si fue lo que ocurrió en el arroyo Aguilar es necesario contar con mediciones de oxígeno disuelto y otros parámetros del agua.
Investigadores también plantearon la posibilidad de contaminación
El investigador del CONICET Norberto Oldani advirtió que la concentración de peces muertos en un sector específico merece investigar una posible contaminación localizada.
Entre las situaciones que deberían analizarse mencionó eventuales vertidos, residuos orgánicos, sustancias químicas y el lavado de maquinaria agrícola. Su planteo no implica que exista un responsable identificado ni que se haya comprobado la presencia de un contaminante determinado, pero abre otra línea de investigación que no debería descartarse.
La preocupación también se concentra en las actividades que se desarrollan en las inmediaciones del arroyo. En la zona se encuentran instalaciones vinculadas a la Curtiembre Reconquista, entre ellas piletas decantadoras que fueron observadas durante la creciente. Hasta el momento no hay pruebas que permitan vincular a la empresa con la mortandad, pero el relevamiento de posibles descargas y efluentes forma parte de los controles que deberían realizarse.
La presencia de manganeso y el pedido de explicaciones
Otro dato que se sumó a la investigación fue el señalado por Adolfo Espíndola, integrante del Consejo Provincial Pesquero, quien informó sobre la detección de manganeso en el agua y pidió determinar su procedencia.
El manganeso es un elemento que puede encontrarse naturalmente en el ambiente. Su sola presencia no demuestra que exista contaminación ni permite establecer que haya provocado la muerte de los peces. Para conocer su relevancia es necesario saber en qué concentración apareció, comparar los valores con los parámetros correspondientes y determinar si su origen es natural o está relacionado con alguna actividad humana.
Por eso, el resultado de los análisis será fundamental para establecer qué ocurrió y si existen sustancias que puedan representar un riesgo para el ecosistema.
Santa Fe tomó muestras y espera los resultados
El ministro de Ambiente y Cambio Climático de Santa Fe, Enrique Estévez, informó que se habían tomado muestras de agua el lunes 2 de noviembre y que se aguardaban los resultados de laboratorio.
Mientras tanto, también surgieron consultas sobre una posible afectación del suministro de agua potable en Reconquista. Sin embargo, el agua que utiliza la ciudad para su potabilización proviene del riacho San Jerónimo, mientras que la mortandad se registró en el arroyo Aguilar. Por esa diferencia, no se estableció una relación directa entre ambos sistemas.
La investigación deberá determinar si los peces murieron por una disminución del oxígeno, por la presencia de sustancias contaminantes o por una combinación de factores. También será importante conocer si el episodio afectó solamente a ese tramo del arroyo o si existen otros sectores del humedal con condiciones similares.
La aparición de miles de peces muertos en Jaaukanigás vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de controles ambientales y respuestas rápidas ante episodios que afectan a los ecosistemas acuáticos. Hasta que se conozcan los resultados de laboratorio, atribuir la mortandad exclusivamente a un fenómeno natural sería apresurado, pero señalar a una actividad o empresa como responsable también carecería de sustento.


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