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Catamarca y el Litio, desde adentro.

Visitamos Catamarca y te contamos el conflicto desde adentro.

MINERÍA 09/01/2023 Ma. Noelia Romero Ma. Noelia Romero
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Cual es la postura de quienes conviven con la minería de litio.

Actualmente en Antofagasta de la Sierra y hace 30 años se explota la minería de litio. Hoy las empresas que ocupan esta zona en el Salar del Hombre Muerto son Livent (EEUU) y Galaxy (Australia).

Al presente esto representa un conflicto por los resultados que este tipo de actividad deja en el territorio, entre ellos, la contaminación del agua dulce de la que se alimenta el pueblo, su excesivo consumo hasta secar parte del Río Trapiche, y la falta de consentimiento de las comunidades originarias que allí habitan.

Este territorio es habitado desde ya hace muchos años por la Unión de Pueblos de la Nación Diaguita del Altiplano, con mayor antigüedad a las empresas mineras y al pueblo mismo de Antofagasta. Esta comunidad originaria como tal, tiene ciertos derechos que nuestra legislación argentina presume respetar, pero que en la práctica vemos con mayor frecuencia, que son atropellados.

Para comprender mejor el conflicto debemos analizar dos cuestiones, el primero refiere a estos derechos mencionados de las comunidades, y el segundo a los derechos ambientales en juego ante este tipo de actividad productiva.

El primer análisis surge de nuestra propia constitución nacional, si nos remitimos al artículo 75 de nuestra Constitución Nacional, en su inciso 17 ordena “Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos, (…) reconocer la personería Jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan” por lo que, nosotros, Argentina, como república y como estado independiente, nos conformamos dentro de un territorio ya habitado con anterioridad por distintas comunidades originarias. Es por ello que al momento de conformarse el estado nacional, se llega a este tipo de ‘acuerdo’ con las comunidades para lograr una coexistencia.

Esta coexistencia se rige de distintas normas, pero la que aquí importa es lo que se conoce como ‘el consentimiento previo, libre e informado’ que dispone que se consultará a las comunidades sobre cualquier actividad productiva que pretenda desarrollarse dentro de sus territorios, dicha consulta deberá llevarse de forma previa -antes de que la actividad en cuestión se instale- libre –es decir, que no exista ningún tipo de coacción sobre la aceptación o no de dicha actividad- e informado –contar con todos los datos relevantes de lo que esta actividad genere o pueda llegar a generar-.

En este caso, para intentar cumplir con esto, las empresas mineras en conjunto con las autoridades estatales de Catamarca, convocaron a una audiencia a realizarse con los integrantes de la Unión de Pueblos de la Nación Diaguita del Altiplano, pero que por un lado no cumplió con brindar toda la información sobre los proyectos mineros, por otro lado se realizó en una zona alejada del pueblo por lo que dificultó mucho la asistencia, y por último podemos decir que no fue del todo libre, ya que varios integrantes de la comunidad han padecido distintos tipos de acoso y/o persecución para que den su conformidad con esta actividad.

Destacamos que esta actividad productiva nada tiene que ver con las actividades que realiza la comunidad: Ganadería, agricultura, actividad lanera, entre otros. Dentro de sus costumbres, ellos viven de lo que la tierra y la naturaleza les otorga, por lo que siendo que esta actividad les va a reducir notablemente el acceso al agua dulce de la que riegan sus tierras y bebe su ganado, los va a perjudicar notablemente.

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Hasta acá entonces nos encontramos con un incumplimiento a normas de alto rango jerárquico, en lo que a las comunidades originarias respecta, y un perjuicio a sus actividades diarias y obtención del alimento.

Ahora, el segundo punto a analizar como mencionábamos, es el daño ambiental y como funciona esta actividad minera del litio.

En este tipo de minera de litio, el mismo se extrae de los salares a partir del bombeo de la salmuera, donde se concentra el litio por evaporación del agua de los salares, en estanques solares. Luego este litio es tratado con enormes cantidades de agua dulce para su ‘purificación’ en donde se generan además grandes cantidades de residuos altamente peligrosos, compuestos por otros minerales altamente concentrados. Estos residuos como no son utilizados, quedan abandonados en otros piletones, conformando lo que se conoce como ‘pasivo ambiental’. Este pasivo, años más tarde cuando las empresas mineras ya no tengan más recursos que extraer, se retiran del territorio y dejan estos residuos a merced de quienes viven allí. No es la primera vez, que estos pasivos ambientales terminan impactando en los suelos y en las cuencas del territorio contaminándolos y volviendo inhabitable la zona, por lo que los pobladores deben abandonar el territorio.

En este caso en particular, ya existen pruebas del daño ambiental ocasionado al haber secado una vega del Río Trapiche, ello se puede apreciar desde cualquier imagen satelital. Se construyó una represa para desviar el agua dulce necesaria para esta actividad, y luego de la represa se observa toda una vega seca donde ya no corre agua. Ahora, se pretende hacer lo mismo con el Río Los Patos, también cercano a la zona el Salar del Hombre Muerto, para poder continuar con esta actividad.

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Entonces, nos encontramos con una actividad productiva que para su ejercicio, reduce el agua dulce que consume la población de Antofagasta, y además, genera residuos peligrosos de los cuales no existe plan de manejo alguno para que éstos no terminen contaminando los suelos ni las cuencas. A ello se le incrementa que es un territorio donde actualmente vive la Unión de Pueblos de la Nación Diaguita del Altiplano que utiliza los suelos y el agua como única actividad productiva y además para su vida cotidiana, cocinar, ingerir, higienizarse, etc.

A todo esto, se le agrega el condimento de lo que localmente mencionan como la ‘dictadura minera’. Estando allá, conocimos testimonios de persecución, acoso, connivencia entre la fuerza pública con las empresas mineras, oficiales mismos ejerciendo sus funciones dentro de los vehículos de las empresas mineras, servicios de las fuerzas puestos a disposición de estas empresas. No solo con el uso de la fuerza, todo lo que refiere a reclamos formales ante las autoridades, denuncias y acciones judiciales tanto penales como civiles, maniobradas de forma tal que se permita la continuidad de esta actividad aun incumpliendo con las normas vigentes, ¿Cuáles? Las mencionadas de las comunidades originarias, y las que refieren al cuidado ambiental, evaluaciones de impacto ambiental –ninguna evaluación avalaría secar una vega de un río- predicción de los daños, gestión de los residuos que dejan. ¿Cómo creería alguien que dichos residuos no contaminarían, si no existe si quiera un programa de como los gestionarán? Todo ello, pasado totalmente por alto.

Para paliar esta ‘dictadura minera’ uno podría pensar, OK ¿Por qué no se implementan otro tipo de actividades productivas? No señores, parecería que si la minería no quiere otra actividad que compita con ellos, no se realizará. Conocimos testimonios de emprendedores de lana y de otras actividades que querían consolidarse en la zona, y la minera se encargó de hacer una propuesta ‘mejoradora’ por lo que cualquier otra actividad que pretenda desarrollarse, es excluida. Ello muestra la clara connivencia estatal, siendo que el estado podría ampliamente promover otras políticas públicas con otras actividades que realmente sean más amigables con el ambiente. Pero en cambio, prefiere apostar a esta actividad sobre la que apenas nos dejan las ganancias de las regalías por un 3%, y lo demás es llevado al país de origen de estas empresas.

Por otro lado, existe un concepto que habrán escuchado en este rubro como ‘falsas soluciones’. El litio actualmente se publicita como una nueva fuente de energía más ‘amigable’ con el ambiente que los combustibles fósiles –petróleo-. Pero esta publicidad se encuentra dentro de estas falsas soluciones, ya que los salares en sí mismos son humedales, y los humedales como tal, aportan al equilibrio del ecosistema reduciendo y absorbiendo los gases de efecto invernadero. Es sabido que actualmente estamos al borde del colapso climático, justamente por este exceso de gases de efecto invernadero que contribuyen al aumento del calentamiento global. Por lo que entonces, se induce que OK no perforan las montañas, pero evaporan un salar que contribuye a reducir el colapso climático. ¿Entonces, es realmente esta actividad más ‘amigable’ con el ambiente? ¿O es una falsa solución para seguir explotando los recursos que justamente, los países de donde provienen estas empresas, tienen prohibido hacerlo? Ahora, ¿Por qué será que tienen prohibido hacerlo en sus países? Y, ¿Porque será que sí lo pueden hacer acá?

Son preguntas que, personalmente, sostengo se orientan a una Latinoamérica dispuesta a vender sus recursos a cualquier costo, por no decir, sometida.

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