Crisis hídrica en San Juan: el agua se va al agro y la minería presiona el futuro de los glaciares

ACTUALIDAD04/03/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental

san juan

San Juan atraviesa una temporada hídrica crítica. El caudal del río San Juan estuvo por debajo de los niveles históricos y prácticamente toda el agua disponible fue destinada al riego agrícola. Para sostener la producción, el sistema debió apoyarse con mayor intensidad en las reservas acumuladas en los diques, que hoy operan bajo una presión creciente.

En una provincia donde el agua depende casi exclusivamente del deshielo cordillerano, cada invierno con menor acumulación de nieve anticipa un verano más complejo. La reducción sostenida de precipitaciones en alta montaña y la variabilidad climática profundizan un escenario que ya no parece excepcional, sino estructural.

El agro primero, pero con reservas en descenso

La decisión de priorizar el riego agrícola responde a la necesidad de sostener economías regionales como la vitivinicultura y otros cultivos intensivos bajo riego. Sin embargo, el uso intensivo de reservas de los embalses abre interrogantes sobre la capacidad del sistema para enfrentar ciclos de sequía prolongada.

Cuando los niveles de los diques bajan más allá de los márgenes de seguridad, la discusión deja de ser técnica y se vuelve política: ¿cómo se distribuye un recurso cada vez más escaso? ¿Qué actividades tienen prioridad en un contexto de emergencia hídrica?

Minería en expansión y presión sobre las cuencas

San Juan es uno de los principales polos mineros de la Argentina. Proyectos metalíferos en la cordillera demandan volúmenes significativos de agua para sus procesos industriales, incluso cuando se aplican sistemas de recirculación. La expansión de nuevos emprendimientos genera preocupación en sectores ambientales y académicos que advierten sobre el impacto acumulativo en las cuencas.

La actividad minera se desarrolla en zonas de alta montaña, cercanas a glaciares y ambientes periglaciares que funcionan como reservas naturales de agua. Cualquier alteración en estos sistemas puede afectar el equilibrio hídrico que alimenta los ríos provinciales.

La reforma de la Ley de Glaciares y el futuro del agua

En este contexto, el Senado aprobó un proyecto de modificación de la Ley de Glaciares, que ahora deberá debatirse en la Cámara de Diputados. Esta norma no protege únicamente masas de hielo visibles: resguarda sistemas estratégicos que almacenan y liberan agua dulce a lo largo del año.

Para provincias cordilleranas como San Juan, la ley representa una herramienta clave de protección de fuentes hídricas. Si se flexibilizan sus alcances, el impacto podría sentirse directamente en territorios donde el agua ya es un recurso crítico.

La destrucción de un glaciar no es reversible en términos humanos. Su pérdida implica la desaparición de una reserva natural que tardó miles de años en formarse y que cumple un rol esencial en la regulación del ciclo del agua.

Un modelo productivo en debate

La crisis hídrica actual pone en evidencia una tensión estructural: el agro necesita agua para sostener la producción; la minería impulsa inversiones y empleo; el cambio climático reduce las reservas naturales. La pregunta no es solamente cuánto recurso queda, sino cómo se administra y bajo qué prioridades.

San Juan enfrenta un dilema que anticipa debates más amplios en la Argentina: cómo equilibrar desarrollo económico, protección ambiental y seguridad hídrica en un escenario de creciente incertidumbre climática.

¿Sabías que somos un medio independiente_
Te puede interesar
Lo más visto
Suscríbete a La Política Ambiental para recibir periódicamente las novedades en tu email