El Partido Demócrata consiguió una victoria histórica en las elecciones de medio término de Estados Unidos y le quitó a Donald Trump el control de las dos cámaras del Congreso. El resultado representa un duro golpe para el presidente, cuyo gobierno impulsó una ofensiva contra las regulaciones ambientales, debilitó las políticas climáticas y volvió a colocar a los combustibles fósiles en el centro de su estrategia energética. Además, los demócratas consiguieron triunfos históricos en estados republicanos donde llevaban décadas sin ganar elecciones al Senado y avanzaron sobre varias gobernaciones.