COP30: el bloqueo a mencionar petróleo y gas exhibe el poder del “eje anticlimático” y profundiza la fractura en las negociaciones globales

Las tensiones políticas y económicas que atraviesan la 30° Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP30), en Belém do Pará, quedaron expuestas esta semana con un bloqueo sin precedentes: Estados Unidos, Arabia Saudita y Rusia lograron impedir que el texto de negociación mencionara siquiera los términos “petróleo” o “gas” como causa del cambio climático. El veto confirma la consolidación de un eje anticlimático internacional, cada vez más explícito, que se moviliza para preservar el negocio mundial de los hidrocarburos frente al avance global de las energías renovables.

29/11/2025La Política AmbientalLa Política Ambiental
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Un eje político-económico con intereses comunes
La reunión clave: Trump y Mohammed bin Salman
Mientras la cumbre climática atravesaba un momento crítico el 18 de noviembre, el presidente estadounidense Donald Trump recibió en Washington al príncipe saudí Mohammed bin Salman.
En Brasil, un enviado saudí llegó incluso a acusar públicamente a la vicepresidenta tercera de España, Sara Aagesen, de “poner en riesgo el Acuerdo de París” por insistir en una hoja de ruta para abandonar los combustibles fósiles.

En paralelo, Trump selló con Riad un paquete de inversiones estimado en 600.000 millones de dólares, principalmente para energía nuclear y minerales estratégicos.

El mensaje fue contundente: la defensa del negocio petrolero está por encima de las negociaciones climáticas multilaterales.

 
EE.UU.: bloqueo externo y presión en Europa
Pese a no enviar una delegación de alto nivel a Belém, el gobierno estadounidense sí intervino en otros foros, enviando a su secretario de Energía, Chris Wright, a Grecia para pedir a Europa que continúen dependiendo del gas y el petróleo.

“La transición a las renovables no ha funcionado”, afirmó Wright, pese a que los datos globales muestran lo contrario.

Un informe de la consultora Ember confirma que en la primera mitad de 2025 la electricidad generada con solar y eólica superó por primera vez al carbón, señalando un cambio estructural en los mercados energéticos.

Para Washington, sin embargo, el objetivo declarado es lograr que Estados Unidos sea “energéticamente dominante durante décadas”, justificando nuevas expansiones de explotación offshore en Florida y California.

 
Arabia Saudita y Rusia: aliados contra la transición energética
Los intereses económicos explican buena parte de la ofensiva:

Arabia Saudita obtuvo en 2024 ganancias netas por 106.000 millones de dólares mediante su petrolera estatal Aramco.
En Rusia, entre 30% y 50% del presupuesto estatal depende directamente de la exportación de hidrocarburos.
La presión saudí fue evidente en Belém, donde sus representantes atacaron cualquier referencia a la necesidad de una transición energética, alineándose con Moscú y Estados Unidos.

 
Impacto directo en las negociaciones de la COP30
Según el director de Climate Analytics, Bill Hare, los gobiernos “cedieron a la presión de los productores de combustibles fósiles”, pese a que casi 90 países reclamaron un compromiso explícito para disminuir progresivamente la producción y el uso de petróleo, gas y carbón.

El conflicto revela una fractura profunda:

Una mayoría creciente de Estados exige medidas basadas en evidencia científica.
Los petroestados y sus aliados bloquean incluso las menciones textuales a los combustibles fósiles en los documentos oficiales.
El catedrático Michael Jacobs resume la tensión:

“Es un conflicto amargo entre quienes aceptan la realidad científica y quienes buscan proteger sus intereses energéticos a corto plazo”.
 
La UE, dividida por presiones internas
Para sorpresa de muchos delegados, la propia presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, debilitó la posición negociadora del bloque al afirmar en el G20 que “no se pelea contra los combustibles fósiles, sino contra sus emisiones”, un argumento históricamente utilizado por petroestados para evitar compromisos vinculantes.

 
Un problema estructural: el corazón del calentamiento global
Los datos científicos son inequívocos:

El 90% del CO₂ emitido proviene de la quema de petróleo, gas y carbón.
El CO₂ representa el 59% del calentamiento global, seguido por el metano (16%), componente principal del “gas natural”.
Desde 1960, la concentración de CO₂ aumentó un 34%, impulsada por la expansión de los combustibles fósiles.

 
Conclusión: una COP atravesada por intereses energéticos
La ofensiva coordinada de Estados Unidos, Arabia Saudita y Rusia reconfigura la geopolítica climática y dificulta cualquier avance en torno a la transición energética global.

A horas del cierre de la COP30, el bloqueo evidencia que:

Los países más poderosos del mundo frenan medidas basadas en ciencia.
Los intereses fósiles prevalecen sobre la urgencia climática.
La disputa entre transición energética y preservación del negocio hidrocarburífero definirá el rumbo del Acuerdo de París en los próximos años.

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