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Uruguay protege casi 800.000 hectáreas de humedales

INTERNACIONAL06/02/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental
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En un contexto global marcado por la degradación acelerada de los ecosistemas acuáticos, Uruguay dio un paso relevante al aprobar una normativa que declara de importancia ambiental a decenas de humedales distribuidos en distintas regiones del país. La medida abarca cerca de 800.000 hectáreas y apunta a fortalecer la protección de ambientes clave para la regulación hídrica, la biodiversidad y la respuesta frente al cambio climático.

La decisión fue destacada durante actividades oficiales realizadas en el marco del Día Mundial de los Humedales, donde se subrayó el valor estratégico de estos territorios tanto para la conservación de la naturaleza como para las comunidades que dependen de ellos.

Qué establece la norma

La regulación identifica humedales ubicados en grandes cuencas fluviales y zonas costeras, incluyendo áreas asociadas al Río de la Plata, Santa Lucía, Río Negro, Laguna Merín y el litoral atlántico. En esos territorios se fijan restricciones a obras que puedan modificar el régimen natural del agua, como drenajes, rellenos o canalizaciones.

También se prevén controles ambientales más estrictos para proyectos productivos, urbanos o turísticos que se desarrollen en estos ambientes, con el objetivo de evitar impactos irreversibles sobre la vegetación nativa y la fauna asociada.

Por qué los humedales son clave

Los humedales cumplen funciones ecológicas esenciales: actúan como esponjas naturales durante crecidas, filtran contaminantes, recargan acuíferos y ofrecen refugio a una enorme diversidad de especies. En un escenario de crisis climática, su preservación resulta estratégica para amortiguar sequías, tormentas intensas y cambios bruscos en los regímenes de lluvia.

Además, estos espacios están profundamente ligados a prácticas culturales, productivas y recreativas, lo que refuerza la necesidad de integrar a las comunidades locales en los procesos de gestión y cuidado ambiental.

Desafíos hacia adelante

Aunque la ampliación de la superficie protegida es celebrada por distintos sectores ambientales, especialistas advierten que la efectividad de la norma dependerá de su implementación concreta. El monitoreo permanente, la asignación de recursos y la coordinación entre niveles de gobierno aparecen como factores centrales para que la protección no quede sólo en los papeles.

La experiencia uruguaya vuelve a poner sobre la mesa un debate regional: cómo compatibilizar desarrollo productivo, expansión urbana y conservación de ecosistemas en países donde el agua dulce y la biodiversidad se vuelven cada vez más estratégicos.

Con esta política, Uruguay busca consolidar una red de conservación que resguarde humedales fundamentales para las generaciones actuales y futuras, en un contexto donde la crisis climática acelera la urgencia de decisiones ambientales de largo plazo.

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