
La Unión Europea prohibió el glitter debido a la contaminación ambiental
La Política Ambiental
Al parecer, la clásica purpurina no es tan benévola como parece. A partir del próximo 17 de octubre, ya no se podrá comercializar detergentes, cosméticos o juguetes con glitter en la Unión Europea. Así lo dictaminó este martes la Comisión del Viejo Continente, impidiendo la venta de productos que contengan microplásticos inferiores a 5 milímetros.
Según dijeron, buscan evitar la liberación de medio millón de toneladas de estas partículas sintéticas en el ambiente. Y aspiran a reducir para 2030 la contaminación por glitter en un 30%.
Cada año llegan a los océanos unos 8 millones de residuos plásticos. La mayoría son prácticamente invisibles para el ojo humano, aunque no inocuos.
Los microplásticos pueden afectar la salud de las personas (desde aspectos respiratorios o digestivos hasta oftalmológicos y cutáneos) y representan también una de las mayores amenazas conservacionistas de nuestro tiempo, según remarcaron las autoridades. La particularidad es que los microplásticos están en más artículos de los que pensamos.
Los microplásticos primarios, que se lanzan directamente al ambiente, significan entre el 15% y el 31% de estas partículas contaminantes vertidas al mar: el 35% provienen del lavado de ropa sintética.
El 25 de septiembre, la Comisión Europea publicó un reglamento que restringe el uso de microplásticos añadidos intencionadamente en algunos productos, que incluye desde la purpurina o las microperlas hasta cosméticos y detergentes.
¿A qué productos afecta?
Hay uno que no se tiene en cuenta y es de los que más genera: el material de relleno granular utilizado en las superficies deportivas artificiales. Según apunta la Unión Europea, se trata de la mayor fuente de liberación de microplásticos añadidos intencionadamente en el ambiente. En este caso, darán una moratoria de 8 años «para dar tiempo a los propietarios» a modificar las pistas deportivas existentes.
La purpurina adherente y los productos cosméticos que contienen microesferas -pequeñas bolitas de plástico utilizadas como exfoliantes- quedan prohibidas a partir de este mes. En otros cosméticos se establece un plazo de entre 4 y 12 años, «dependiendo de la complejidad, la necesidad de reformulación y la disponibilidad de alternativas».
Los detergentes y otros productos de limpieza también deberán sustituirse por opciones biodegradables. Y los juguetes que tengan microplásticos de tamaño inferior a 5 mm. también quedarán prohibidos.
¿Cuáles se salvan de la restricción?
Quedan excluidos los productos que contienen microplásticos, pero que no los liberan, o su liberación puede minimizarse. Por ejemplo, materiales de construcción. También productos utilizados en instalaciones industriales. Y los ya regulados por otra legislación de la UE, por ejemplo, medicamentos y alimentos.
Podrán seguir vendiéndose, aunque sus fabricantes tendrán que informar anualmente las emisiones estimadas de microplásticos de esos productos. Y deberán proporcionar instrucciones sobre cómo utilizar y eliminar el producto para evitar las emisiones de microplásticos.
Uso en alza
Por estas tierras el glitter sigue aumentando su uso. Por ejemplo, en casamientos, donde hasta se promociona el Glitter Bar. Sostienen que «un glitter bar puede contar con apliques en formas de estrellas, purpurina de diferentes grosores, gemas que se pueden aplicar sobre las cejas y la frente formando una especie de corona, y hasta pintura en neón que brillará cuando estén en la pista de baile. Este tipo de maquillaje será genial para acompañar el momento del baile, cuando ya haya pasado toda la parte ceremonial y todos estén más relajados y disfrutando de la fiesta».
También, o sobre todo, es un sector comercial que apunta al público infantil. Cumpleaños, shows, eventos. Pinturas y maquillajes suelen basarse en el glitter, sin informar en los productos si esconde algún tipo de precaución.
La mirada mundial apuntó a este elemento en los últimos años, con un auge de su consumo. En 2018 un reportaje de The New York Times reveló la cantidad de usos que aún desconocemos, y cómo las fabricantes se negaron a mostrar los procesos de trabajo para la obtención del glitter, un producto que tarda mil años en biodegradarse.
Fuente: Tiempo Argentino


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